Hay historias que no nacen de un plan, sino de una intuición. Polytéleia es una de ellas. Su origen no está en un gran taller, ni en una reunión estratégica, sino en un instante pequeño y personal: la necesidad de crear algo que uniera arte, emoción y símbolo en un solo objeto. Todo comenzó con una pregunta sencilla pero poderosa: ¿por qué llevamos joyas?
Durante años, observé cómo las personas elegían piezas no solo por su belleza, sino por lo que significaban. Un anillo heredado, un colgante que marcaba un momento, una piedra que recordaba un deseo. Empecé a darme cuenta de que, detrás de cada joya, había una historia. Y detrás de cada historia, un símbolo. Fue entonces cuando entendí que quería dedicarme a crear piezas que no solo adornaran, sino que acompañaran.
La chispa definitiva llegó mientras estudiaba mitología y arte antiguo, descubriendo cómo las civilizaciones utilizaban símbolos para narrar sus vidas, protegerse, celebrar o recordar. Me fascinó pensar en la joyería como una forma de lenguaje, como un puente entre quienes somos y lo que sentimos. En ese encuentro entre historia y emoción nació Polytéleia: una marca donde cada pieza cuenta algo más profundo que su superficie.
Comencé con bocetos sencillos, casi tímidos, inspirados en diosas, heroínas y figuras que habían resistido el paso del tiempo. Después vinieron las primeras piedras, las primeras texturas, los primeros intentos de dar forma física a esas historias. No fue fácil. Muchos diseños quedaron a medio camino, muchos materiales no funcionaron, pero cada error me enseñó algo importante: una joya con significado necesita tiempo, intención y respeto por aquello que simboliza.
Hoy, Polytéleia es el reflejo de ese proceso. No es solo una marca de joyería; es un universo simbólico construido con paciencia y sensibilidad. Cada colección parte de un mito, una emoción o una figura histórica que merece ser reinterpretada. Cada pieza se diseña pensando en la persona que la llevará, en lo que busca expresar, en aquello que quiere recordar o reivindicar.
Esta primera entrada del blog no pretende ser un cierre, sino un comienzo. Un punto de partida para compartir lo que hay detrás de cada creación: inspiración, arte, cultura, sensibilidad y, sobre todo, humanidad. Porque en Polytéleia creemos que una joya no es un objeto, sino un fragmento de historia que se elige llevar.
Y por eso mismo te invito a ver el vídeo de la presentación de Polytéleia que está a continuación:

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